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Best Poetry books

Where Shall I Wander: New Poems

This twenty third assortment from Harold Bloom's favourite dwelling American poet is a modestly scaled affair: it doesn't finish with a grand lengthy poem, which has develop into an Ashbery trademark because Rivers and Mountains, neither is it specifically great like are you able to listen, chook nor does it even include many poems that stretch greater than 3 pages (the identify poem, at seven pages, is the longest).

Acolytes: Poems

A set of 80 all new poems, Acolytes is fairly Nikki Giovanni, yet diverse. now not softened, yet extra encouraged by means of love, get together, thoughts or even nostalgia. She goals her intimate and sparing phrases at friends and family, the deaths of heroes and associates, favourite food and sweet, nature, libraries, and theatre.

Breezeway

With greater than twenty poetry collections to his identify, John Ashbery is one among our so much agile, philosophically advanced, and visionary poets. In Breezeway, Ashbery's powers of remark are at their so much astute; his perception at its such a lot penetrating. Demonstrating his notable command of language and his skill to maneuver fluidly and assuredly among wide-ranging techniques and ideas—from the irreverent and slyly funny to the delicate, the unhappy, and the heartbreaking—Ashbery indicates that he's a virtuoso fluent in diversified kinds and tones of language, from the chatty and eccentric to the lyrical and urbane.

Collected Poems

'The poet makes himself a seer through an extended, prodigious, and rational disordering of all of the senses. .. ' Rimbaud used to be 16 while he made this well-known announcement. via 1886, then thirty-two and an explorer, dealer and slave-trader at the crimson Sea, he had completely no real interest in the destiny or good fortune of the poetry infused with mysticism, alchemy and magic that he had written in his adolescents.

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Sin duda iba a perecer en el palacio con el mismo hado funesto de Agamenón Atrida, si tú, �oh diosa! , no me hubieses instruido convenientemente acerca de estas cosas. Mas, �ea! , traza un plan para que los castigue y ponte a mi lado, infundiéndome fortaleza y audacia, como en aquel tiempo en que destruíamos las lucientes almenas de Troya. Si con el mismo ardor de entonces me acompañases, �oh deidad de ojos de lechuza! , yo combatiría contra trescientos hombres, pero con tu ayuda, venerada diosa, siempre que benévola me socorrieres. Contestole Atenea, los angeles deidad de ojos de lechuza: ATENEA. —Te asistiré ciertamente, sin que me pases inadvertido cuando en stories cosas nos ocupemos, y creo que alguno de los pretendientes que te devoran tus bienes manchará con su sangre y sus sesos el extensísimo pavimento. Mas, �ea! , voy a hacerte incognoscible para todos los mortales: arrugaré el hermoso cutis de tus ágiles miembros, raeré de tu cabeza los blondos cabellos, te pondré unos andrajos que causen horror al que te vea y haré sarnosos tus ojos, antes tan lindos, para que les parezcas despreciable a todos los pretendientes y a los angeles esposa y al hijo que dejaste en tu palacio. Llégate primero al porquerizo, al guardián de tus puercos, que te quiere bien y adora a tu hijo y a los angeles prudente Penélope. Lo hallarás sentado entre los puercos, los cuales pacen junto a los angeles roca del Cuervo, y bebiendo aguas turbias, cosas ambas que hacen crecer en ellos los angeles floreciente grosura. Quédate allí de asiento e interrógale sobre cuanto deseares, mientras yo voy a Esparta, los angeles de hermosas mujeres, y llamo a Telémaco, tu hijo, �oh Odiseo! , que se fue junto a Menelao, en los angeles vasta Lacedemonia, para saber por los angeles fama si aún estabas vivo en alguna parte. Respondiole el ingenioso Odiseo: ODISEO. —¿Y por qué no se lo dijiste, ya que tu mente todo lo sabía? �Acaso para que también pase trabajos, vagando por el estéril ponto y los demás se le coman los bienes? Contestole Atenea, l. a. deidad de ojos de lechuza: ATENEA. —Muy poco has de apurarte por él. Yo misma le llevé para que, yendo allá, adquiriese ilustre fama, y no padece trabajo alguno, sino que se está muy tranquilo en el palacio del Atrida, teniéndolo todo en gran abundancia. Cierto que los jóvenes le acechan, embarcados en negro bajel, y quieren matarle cuando vuelva al suelo patrio; pero me parece que no sucederá así y que antes l. a. tierra tendrá en su seno a alguno de los pretendientes que devoran lo tuyo. Dicho esto, tocole Atenea con una varita 310. los angeles diosa le arrugó el hermoso cutis en los ágiles miembros; le rayó de los angeles cabeza los blondos cabellos; púsole los angeles piel de todo el cuerpo de tal forma que parecía l. a. de un anciano; hízole sarnosos los ojos, antes tan bellos; vistiole unos andrajos y una túnica, que estaban rotos, sucios y manchados feamente por el humo; le echó encima el cuero grande, sin pelambre ya, de una veloz cierva, y le entregó un palo y un astroso zurrón lleno de agujeros, con su correa retorcida 311. Después de deliberar así se separaron, yéndose Atenea a los angeles divinal Lacedemonia, donde se hallaba el hijo de Odiseo.

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